Fase 4: Búsqueda de Financiación

Adquirida la parcela, habíamos tenido que contactar a un arquitecto para diseñar la vivienda. Teníamos, con esto, un presupuesto aproximado pero informal, luego confirmado gracias  a las mediciones realizadas y a los varios presupuestos solicitados a constructoras: conocemos ya, por lo tanto, el coste de ejecución, su IVA (10%), los honorarios de arquitecto y aparejador, una previsión de lo que vamos a gastar en muebles y electrodomésticos, de las acometidas de suministros, del ICIO, de gastos de notario y registro de la propiedad, y un porcentaje  (10-13%) de imprevistos que siempre deberemos tener en cuenta.

Sabremos, por lo tanto, qué gastos totales deberemos afrontar y de cuánto dinero disponemos, así que ya tendremos calculada la cantidad que necesitaremos que nos financien.

Lo primero que hay que saber es que existen HIPOTECAS específicas para autopromotores. Y vienen muy bien.

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Recordemos que vamos a ir pagando la obra de nuestra vivienda a medida que vaya avanzando. Resulta una gran ayuda que el banco vaya permitiéndonos dispone de cantidades de dinero al ritmo que avance la ejecución de la obra.

Así, hasta que finalice la obra (fase de desembolso) solamente se deben abonar  los intereses sobre el capital dispuesto: cada mes, la parte de intereses del dinero efectivamente entregado o liberado en cada fase. Esto permite no tener que pagar desde el principio la vivienda en la que todavía resides, más la hipoteca de la casa que todavía no está terminada. Claro está, hay un límite temporal de entre 1 y 2 años para que termines tu futura vivienda. Es lo que se denomina periodo de carencia.

Una vez terminada la vivienda, la amortización del préstamo se como siempre: cuotas mensuales de capital e intereses.

Suele limitarse el capital prestado a un porcentaje del valor que tendrá la vivienda terminada, según tasación, y/o de la inversión total (excluido el suelo, los impuestos, etc.). Esto es importante<: no solamente habremos necesitado un capital determinado para la adquisición del terreno, sino que necesitaremos otra cantidad no desdeñable para hacer frente a los gastos no financiables.

Decíamos anteriormente que no se puede hipotecar la parcela cuando somos autopromotores: el banco pedirá una serie de requisitos, además del estudio de riesgo según ingresos:

  • Acreditar que la parcela ya es nuestra (registro de la propiedad)
  • Aportar Proyecto visado por el Colegio de Arquitectos
  • Tener solicitada (en algunos bancos, concedida) la Licencia de Obras.

Debemos insistir en la prudencia: no podemos quedarnos cortos. Siempre, aunque nos propongamos lo contrario, cuando la obra llega a determinado punto querremos tomar ciertas decisiones que supongan una mejora aquí, un extra allá. Ver la vivienda avanzada nos da mejor idea del resultado, claro está, y quienes nos somos técnicos sólo en ese momento veremos que nos gusta  más una nueva solución estética y no la proyectada, por ejemplo, o decidiremos incluir algo que anteriormente habíamos desechado.

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Se podrá financiar solamente una parte del total del proyecto, por lo tanto.  Que la obra nos pueda salir más económica no significa que no  debamos disponer de cierto capital. Y lo que no podrá darnos ninguna entidad bancaria es tiempo ni paciencia.