Cuentas corrientes y otras cosillas en parejas de hecho

Partamos de una premisa: las parejas de hecho, o more uxorio, como se dice en términos jurídicos, han decidido no casarse, o no todavía, pudiendo hacerlo. Con lo cual, se están apartando de toda regulación de su patrimonio asimilable a un régimen matrimonial. Desde luego, no están bajo un régimen de gananciales.

“La protección social y jurídica de la familia a que se refiere el art. 39.1 de la Constitución no permite aplicar las normas matrimoniales ni los preceptos de la sociedad de gananciales a las uniones de hecho como reiteradamente ha dicho esta Sala […]”. (STS de 20 de octubre de 1994)

“…Ni la existencia de una comunidad de bienes ni la de otro tipo de sociedad “puede inferirse sólo de la convivencia more uxorio, porque en éstas cabe también aceptar la plena independencia económica de quienes la practican” (STS de 27 de mayo de 1994)

Sin embargo, cometen a menudo un error: se trata de una decisión de hacer las cosas y, desde luego, tan acertada como cualquier otra, sí, pero el error viene de desconocer las consecuencias, de organizarse de esta manera sin pensar en lo que ello puede implicar.

Estoy hablando de abrir una cuenta común en la que ambos depositan sus ingresos.

Esto que estás leyendo viene, precisamente, de una conversación de hace pocos días con un amigo: “me he separado, como sabes no estábamos casados pero teníamos una única cuenta común donde ingresábamos las nóminas y pagábamos todos los gastos… me ha desplumado”.

¿Por qué? ¿Por qué esa idea de compartirlo todo con independencia de lo que gane cada uno? O, dicho en román paladino, ¿en qué coño estabas pensando, Manuel?

-Fue condición de ella al irnos a vivir juntos, me respondió el desprevenido cliente.

-¿Tú ganas mucho más, verdad?

– Sí…

Pues el cliente tenía ya señales luminosas de que podría ser desplumado en un futuro. Y así fue.

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Contratos de Agencia

¿Dónde se regula la relación entre un agente comercial y la empresa para quien vende sus productos?

La Ley 12/1992, de 27 de mayo, sobre Contrato de Agencia, regula la figura del llamado agente comercial, que debe distinguirse del llamado representante comercial, por cuanto el agente (persona física o jurídica) es un intermediario independiente.

El agente se obliga a promover, o a promover y a concluir, operaciones comerciales a cambio de una remuneración (mediante una cantidad fija, una comisión o una combinación de ambas, aunque casi siempre veremos que se trata solamente de una comisión), en nombre del principal.

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Resumen de trámites

En esta ocasión queremos hacer una lista de todos los trámites necesarios que van a existir a lo largo del proyecto: contratos, escrituras, pago de impuestos, burocracia… Los principales documentos que vas a tener que preparar, revisar, firmar y/o presentar en algún momento.

 

Al adquirir el terreno

Escritura de compraventa (previamente, contrato de arras o reserva, en su caso).

Liquidación del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales

Inscripción en Registro de la Propiedad

 

Antes de iniciar la obra

Contratación de Arquitecto y Aparejador

Solicitud de licencia de obras ante el Ayuntamiento

Contratación de constructora y Negociación de presupuesto

Búsqueda de financiación y negociación de condiciones. Tasación.

Pago de Fianza antes de iniciar la obra

Contratación de seguro de Responsabilidad Civil y/o seguro decenal, en su caso

Solicitud de suministro de agua

 

Durante la ejecución de la obra

Pago del ICIO

Revisión de certificaciones mensuales de obra

Disposiciones de dinero y pagos conforme avance la obra. Tasaciones intermedias.

 

Fin de Obra

Certificado de fin de obra

Acta de Recepción de la Obra

Licencia de Primera Ocupación

Certificado de Eficiencia Energética

Declaración de obra Nueva (escritura)

Inscripción en Registro de la Propiedad

Certificado de instalación eléctrica (boletín)

 

El libro de órdenes

El Arquitecto, como Director Facultativo de obra tiene la responsabilidad de velar por la fidelidad de la obra conforme al proyecto en aspectos esenciales.

Por su parte, el Arquitecto Técnico (o Aparejador), hará lo propio en su campo, como Director de Ejecución de la obra.

Ambas actuaciones se reflejarán en el Libro de Órdenes y Asistencias. Por compararlo de manera muy sencilla, podemos decir que es algo parecido al cuaderno de comunicaciones que tienen los padres con la escuela de sus hijos. Hoy parece un poco rudimentario, teniendo en cuenta que las escuelas tienen ya implementados sistemas más avanzados, de manera telemática.

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Fase 5: Fase de Ejecución de la obra

La ejecución de la obra es la fase de más bonita y, a la vez, delicada, de la aventura de la autopromoción.

En esto consistía todo: en ver cómo se levanta nuestra futura vivienda. Con el constructor habremos firmado un contrato (que conviene revisar bien), y existe el compromiso de ver terminada la obra en un plazo determinado. Una vivienda unifamiliar que no revista complejidad se puede terminar en 6-8 meses. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el constructor terceriza determinados oficios (normalmente el electricista, el instalador del sistema de calefacción): la cada vez mayor complejidad de estos elementos (aerotermia, la exigencia de obtener certificaciones varias por especialistas acreditados) hace además conveniente que así sea. Y, en ocasiones, tu obra se solapará con otras, por no ser su único cliente, ni el de todos estos oficios tercerizados, y eso supone retrasos: imaginemos que la constructora tiene solamente una excavadora, y que cuando iba a comenzar tu obra se encuentra terminando de demoler una casa, o de mover la tierra de una obra anterior que ha sufrido algún retraso. Son cosas que pasan en todos los sectores.

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Paciencia… pero atentos.

Por esto, la fase de ejecución es, también, el momento de la impaciencia: también los abogados o lo médicos tenemos, a veces, que cancelar una cita porque nos han llamado para un asunto urgente. No hay que desesperar. Cosa distinta es que, a medida que transcurren las semanas, vayamos viendo que la obra no avanza.

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Fase 4: Búsqueda de Financiación

Adquirida la parcela, habíamos tenido que contactar a un arquitecto para diseñar la vivienda. Teníamos, con esto, un presupuesto aproximado pero informal, luego confirmado gracias  a las mediciones realizadas y a los varios presupuestos solicitados a constructoras: conocemos ya, por lo tanto, el coste de ejecución, su IVA (10%), los honorarios de arquitecto y aparejador, una previsión de lo que vamos a gastar en muebles y electrodomésticos, de las acometidas de suministros, del ICIO, de gastos de notario y registro de la propiedad, y un porcentaje  (10-13%) de imprevistos que siempre deberemos tener en cuenta.

Sabremos, por lo tanto, qué gastos totales deberemos afrontar y de cuánto dinero disponemos, así que ya tendremos calculada la cantidad que necesitaremos que nos financien.

Lo primero que hay que saber es que existen HIPOTECAS específicas para autopromotores. Y vienen muy bien.

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Recordemos que vamos a ir pagando la obra de nuestra vivienda a medida que vaya avanzando. Resulta una gran ayuda que el banco vaya permitiéndonos dispone de cantidades de dinero al ritmo que avance la ejecución de la obra.

Así, hasta que finalice la obra (fase de desembolso) solamente se deben abonar  los intereses sobre el capital dispuesto: cada mes, la parte de intereses del dinero efectivamente entregado o liberado en cada fase. Esto permite no tener que pagar desde el principio la vivienda en la que todavía resides, más la hipoteca de la casa que todavía no está terminada. Claro está, hay un límite temporal de entre 1 y 2 años para que termines tu futura vivienda. Es lo que se denomina periodo de carencia.

Una vez terminada la vivienda, la amortización del préstamo se como siempre: cuotas mensuales de capital e intereses.

Suele limitarse el capital prestado a un porcentaje del valor que tendrá la vivienda terminada, según tasación, y/o de la inversión total (excluido el suelo, los impuestos, etc.). Esto es importante<: no solamente habremos necesitado un capital determinado para la adquisición del terreno, sino que necesitaremos otra cantidad no desdeñable para hacer frente a los gastos no financiables.

Decíamos anteriormente que no se puede hipotecar la parcela cuando somos autopromotores: el banco pedirá una serie de requisitos, además del estudio de riesgo según ingresos:

  • Acreditar que la parcela ya es nuestra (registro de la propiedad)
  • Aportar Proyecto visado por el Colegio de Arquitectos
  • Tener solicitada (en algunos bancos, concedida) la Licencia de Obras.

Debemos insistir en la prudencia: no podemos quedarnos cortos. Siempre, aunque nos propongamos lo contrario, cuando la obra llega a determinado punto querremos tomar ciertas decisiones que supongan una mejora aquí, un extra allá. Ver la vivienda avanzada nos da mejor idea del resultado, claro está, y quienes nos somos técnicos sólo en ese momento veremos que nos gusta  más una nueva solución estética y no la proyectada, por ejemplo, o decidiremos incluir algo que anteriormente habíamos desechado.

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Se podrá financiar solamente una parte del total del proyecto, por lo tanto.  Que la obra nos pueda salir más económica no significa que no  debamos disponer de cierto capital. Y lo que no podrá darnos ninguna entidad bancaria es tiempo ni paciencia.

Fase 3: Obtención de la licencia de obra

Elaborado el Proyecto y visado por el Colegio Oficial de Arquitectos que corresponda,  deberá presentarse en el Ayuntamiento y abonar una tasa por su gestión (no confundir con el ICIO).

CONSEJO: un buen arquitecto irá previamente a enseñar al técnico municipal el borrador, para recibir su opinión. Es posible que falte algo que tengan costumbre de solicitar siempre, que alguna distribución no “guste” y haya que modificarse. Mejor modificar ahora que todavía no se ha presentado nada oficialmente y se está a tiempo de rectificar. Cuando finalmente se presente el Proyecto Básico, habrá de incluirse el estudio geotécnico y topográfico del suelo. Es una exigencia formal pero, a la vez, es necesario para conocer el tipo de suelo que habrá que excavar y cómo deberá ser la cimentación.

El plazo de concesión de la licencia depende de cada Ayuntamiento. No nos fiemos de su normativa: puede decir que se resolverá en 3 meses, pero tardar 7.

Es posible que a pesar de la visita al técnico, haya algo que rectificar, en el plazo de un mes que nos concedan: un garaje que no puede tener las plazas obligatorias en línea, unas buhardilla dedicada a instalaciones demasiado grande sin que se justifique esa superficie….

En los meses que han pasado, hemos tenido que ir avanzando en tres líneas distintas:

  1. tantear a varios bancos,
  2. avanzar en el Proyecto de Ejecución con todas las mediciones, y
  3. buscar un constructor

Aquí viene, quizá, el momento más complicado.

Y es que el Proyecto de Ejecución lleva su tiempo: las mediciones consisten en reflejar los metros cúbicos de movimiento de tierras, cada metro cuadrado de parqué, de armarios empotrados, de azulejos, de solado de balcones y terrazas, de hormigón, de tejas, de yeso de los techos, de pladur, de ventana, cada metro lineal de barandilla, de tubería, el número de tomas de corriente, interruptores y conmutadores… todo. Y, además, una memoria, el listado de toda la normativa que regula cada material… El Proyecto de Ejecución completo puede tener unas 200 páginas.

Cuidado: Algunos Ayuntamientos conceden licencia con el Básico, como estamos diciendo aquí, pero algunos lo conceden ya cuando se tenga el de Ejecución completo: nos supone una pérdida de tiempo, porque hay que esperar a tenerlo para solicitar la licencia, y luego esperar a que la concedan, mientras que en el caso que estamos exponiendo por ser el más habitual, se avanza mientras se espera la licencia. Hay que informarse bien de los trámites y requisitos para organizarse de la mejor manera posible.

Este es el momento más complicado, decíamos. ¿Por qué?

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Porque no obtendremos presupuesto de los constructores sin que todas las mediciones estén terminadas y se las hayamos enviado. Ni tendremos constructor todavía, ni sabremos el coste definitivo de la obra.

A la vez, no podremos ir al banco a solicitar la hipoteca si no sabemos cuánta financiación necesitaremos. Pero es que el banco tampoco podrá decirnos cuánto nos va a conceder si no le presentamos el presupuesto y el Proyecto de Ejecución visado por el Colegio de Arquitectos.

Al menos, podremos tantear: ir presentando los documentos que necesitaremos para que el banco analice el riesgo (nuestra capacidad económica) y proponer un importe, aunque no sea el definitivo y el periodo de devolución del préstamo para ver los tipos de interés y la cuota que nos supondrá mensualmente.

Con las mediciones terminadas, el consejo, si no conocemos a ningún constructor de confianza, es hacer una licitación: pedir presupuesto al menos a tres empresas constructoras.

Ya sabéis: como en todo, ni la más cara ni la más barata. Pero no nos fijemos solamente del precio. Nuestra experiencia nos permite tener en cuenta otros factores. Hablaremos de ello en otro apartado.

En ORBEA & ASOCIADOS conocemos profesionalmente a un buen número de arquitectos, aparejadores y constructores (¡tanto para lo bueno como para lo malo!). Nuestra experiencia nos permite hacer recomendaciones. Contactos en cuyas manos pondríamos nuestra casa: incluso lo hemos hecho realmente.

Fase 2: Elaboración del Proyecto

Si hemos decidido comprar el terreno y ya es nuestro, habrá que ponerse a diseñar la vivienda que deseamos. Ahora sí habrá que estudiar a fondo la normativa urbanística.

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Esto es tarea del Arquitecto (hablaremos en otro apartado de la elección de los profesionales). Podéis saber más sobre el cometido del Arquitecto AQUÍ.

El proyecto que se propondrá al Ayuntamiento deberá ser muy meticuloso no sólo para evitar pérdidas de tiempo en subsanaciones (en general suele ocurrir de todas formas), sino porque con algunos “trucos” podemos dotar a la vivienda de algunos metros cuadrados más que pueden hacer una gran diferencia.

Es un momento lleno de ilusión: en conversaciones con el Arquitecto, vamos dando forma a nuestra casa, vamos dibujando y, por primera vez, podemos imaginarla con un plano delante.

En esta fase, deben tomarse ya las decisiones de los futuros moradores para atender sus necesidades: las habitaciones que harán falta según el número de miembros de la familia, los espacios para teletrabajar, el lugar de celebraciones familiares, si habrá piscina, y toda una serie de decisiones en las que se buscará el equilibrio entre funcionalidad, coste económico y estética.

Hay estructuras, por ejemplo, que permiten un mayor lucimiento u originalidad de la edificación que, sin embargo, encarece mucho el precio, y que no van a conseguir una mejor distribución interior. Cuestión de prioridades, por lo tanto.

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Lo que se hace en esta fase es el llamado Proyecto Básico: se diseña la casa, con cuantos borradores de planos sean necesarios hasta encontrarnos cómodos (¡o entusiasmados!) con el resultado, y luego se plasma en un documento que detallará con exactitud los metros cuadrados de cada espacio y cada planta, las alturas, los retranqueos y distancias entre casas o parcelas vecinas, materiales de fachada y de urbanización exterior, etc.

Lo siguiente será un momento complejo. Mientras iniciamos la Fase 3 ( obtener la licencia de obra) , debemos conseguir un constructor de confianza, decidir los detalles constructotivos y los materiales para ajustarnos al presupuesto que tengamos pensado y conseguir financiación (Fase 4).

Fase 1: Elección y adquisición del terreno

Vamos a darlo por hecho: somos conscientes de que no en todo terreno se puede construir y, aunque se pueda, no se puede edificar cualquier cosa ni dar a la construcción cualquier uso. Por supuesto, la parcela que os ha enamorado, el solar que habéis visto, al menos está en suelo urbanizado, que forma parte, por ejemplo, de un Programa de Actuación Urbanística (PAU).

Habrá, por lo tanto, una serie de requisitos no solamente de uso (en nuestro caso, destinado a viviendas) sino de edificabilidad máxima, tipología de la vivienda (unifamiliar, adosados o pareados, etc.), etc. Todavía no estudiaremos la norma en profundidad, pero sí, al menos, deberemos saber si podemos levantar el chalet que queremos y que necesitamos: si hay que tener previstas obligatoriamente una o dos plazas de garaje en el sótano, la altura máxima, el total de metros cuadrados que podemos construir, si podemos habilitar una buhardilla como espacio vividero, si deberemos instalar algún dispositivo para las energías renovables…

Esto nos permitirá saber si nuestra idea de casa nueva, ya sea habitual o segunda residencia, es compatible con la parcela que pensamos adquirir.

El precio, por supuesto, es importante, en cuanto parte del coste total. Y es muy variable: mientras que no es difícil encontrar un terreno en la sierra de Madrid de 800 metros cuadrados por entre 70.000 y 120.000 euros, perfecto para una casa de fin de semana con su amplio jardín y alejado de todo núcleo urbano, un solar ubicado en un barrio de Getafe en pleno desarrollo, de tan solo 200 metros cuadrados, destinado a adosados, puede llegar a los 200.000 euros: 4 veces más pequeño, pero tres veces más caro. Por supuesto, si pensamos en adquirir un solar en pleno barrio de El Viso en Madrid, hay que contar con 6 millones de euros por menos de 400 metros cuadrados.

Por esto, hay que tener en cuenta siempre tres factores: a) si la ubicación se adapta a nuestras necesidades (colegios cercanos, transporte público, distancias, comercios, etc.), b) qué vamos a poder construir en él y c) cuánto podrá costar la casa que en él se vaya a construir.

A tener en cuenta:

1. Al precio de la parcela, sumemos:

a) el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (6%)

b) los gastos de notaría y del Registro de la Propiedad,

c) el IBI que comenzaremos a pagar (primero por el valor del suelo, luego ya de la casa finalizada).

d) una tasa que existe en algunos ayuntamientos para desbrozar la parcela antes del verano, ante riesgo de incendios, si no lo haces tú mismo,

e) alguna cantidad que pueda quedar pendiente ante la Junta de Compensación.

Por supuesto, deberemos verificar todo en el Ayuntamiento y en el Registro de la Propiedad correspondientes.

2. Debemos estar atentos a que no se encuentre hipotecada o tenga algún embargo preventivo, o carga de algún tipo.

3. OJO. Casi siempre terminaremos construyendo todo lo que la normativa nos permita. Y es que, a medida que el arquitecto te enseñe los planos y te veas casi viviendo ahí (salvo que la diferencia sea muy importante o prohibitiva), es difícil renunciar a ese salón grande que te ha diseñado, a una terraza más amplia, a un dormitorio más…

4. OJO. Las entidades bancarias NO suelen conceder hipotecas para la adquisición de suelo. No, al menos, a nosotros: cosa distinta es que se trate de la financiación a una promotora para la edificación de un complejo de pisos, una urbanización, etc. (que, por otro lado, ya habrán ido vendiendo pisos sobre plano ante de comenzar, lo que supone de por sí una garantía para el banco). En caso de impago, los bancos saben bien que el suelo, sobre todo si se trata de una pequeña parcela, no es un activo que les sea especialmente rentable ni que puedan vender con facilidad.

 

Vamos ahora, muy brevemente, a la Fase 2: la elaboración del proyecto.

3. Fases de la autopromoción

Vamos a resumir el proceso al que se verá abocado el Autopromotor en una serie de fases:

  1. Fase de elección y adquisición del terreno
  2. Fase de elaboración del Proyecto
  3. Fase de obtención de la Licencia de Obras
  4. Fase de búsqueda de Financiación
  5. Fase de Ejecución de la Obra
  6. Fase de Fin de Obra
  7. Bonus track: los seguros

Veremos que las Fases 3, 4 y 5 no son consecutivas, sino que se deberían solapar, esto es, son simultáneas.

Podéis ir pinchando en cada una de ellas.